A medida que las personas envejecen, los efectos de la gravedad, las exposiciones al sol y el estrés de la vida cotidiana pueden verse reflejados en la cara. Se forman profundos surcos y plieges entre la nariz y las comisuras de la boca; las mejillas se aflojan y aparecen bolsas y depósitos de grasa
alrededor del cuello...
Un estiramiento facial no puede frenar este proceso de envejecimiento pero puede “dar marcha atrás al reloj”, mejorando los signos más visibles de la edad, tensando los músculos y adaptando la piel consiguiendo la flacidez.
En su primera consulta, el cirujano evaluará su cara, incluyendo la piel y los huesos faciales y comentará con usted sus expectativas.
Su cirujano le explicará las técnicas y anestesia que utilizará.
La mayoría de los estiramientos faciales se realizan con anestesia local, más una sedación para que usted esté relajado/a. Un estiramiento facial implica una intervención de 4 ó 6 horas y no puede fumar el mes anterior a la fecha de la intervención.
Generalmente no se sienten muchas molestias después de la intervención. Si las tiene, pueden ser tratadas con analgésicos que le recetará su cirujano.
Las posibilidades de que este contento/a con su estiramiento facial son muchísimas, especialmente si recuerda que los resultados no serán inmediatos. Tendrá cicatrices, pero estarán escondidas en su pelo o en los pliegues naturales de su cara y en sus orejas. En cualquier caso, se disimularán con el tiempo y serán casi invisibles.
Recuerde que tendrá que pasar un mes para poder ver el cambio.
© 2009 Clínica Sáinz Arregui